Vuelvo a la crítica, esta vez desde CineCutre, quedándome “agusto” con la película que ha hecho que Leonardo Dicaprio gane el Oscar… injustamente. Para leerla, aquí tenéis el enlace:

Crítica de El Renacido (2015) en CineCutre

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Esto que te levantas un sábado con resaca y decides que lo mejor que puedes hacer es juntarte con Ángel Codón, Paco Fox y Victor García Rojo para hablar de Aventuras Gráficas en el prestigioso podcast Tiempo de Culto. Aquí tenéis la prueba del delito.

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Tras ver el trailer de la nueva película de Cazafantasmas, no puedo evitar pensar en la gran torpeza de los productores al realizarla, si, como todo indica, es simplemente otro Remake. Ese camino, el de reiniciar todo desde el principio, descartando todo lo anterior, ya se ha demostrado erróneo tras años de fracasos cinematográficos constantes. No hablo de la calidad de la película o de si no se podía estirar el chicle aún más. Hablo de que la única motivación real de volver a traer un producto del pasado es la nostalgia y, ante esa, no vale el “borrón y cuenta nueva”.

Como se ha visto en otras películas de mayor o menor calidad en los últimos tiempos, en el fondo el espectador medio quiere lo mismo de siempre con un envoltorio nuevo. Más o menos acompañado de novedades, pero, en esencia, los espectadores quieren volver a ese Parque Jurásico o volar de nuevo con el Halcón Milenario. El público quiere que lo que vieron de pequeños siga valiendo y no sea descartado. En el fondo, estos remakes camuflados de secuelas siguen siendo remakes, con la salvedad de que siempre queda ese respeto con el niño que tenemos dentro de que lo que vamos a ver sigue siendo nuestro juguete de la infancia.

El error al criticar esta tercera entrega no está en que sean mujeres, el humor sea mejor o peor o los efectos especiales canten más o menos. El error está en que, muchos de los fans críticos de esta producción se hubieran callado (o se callarán, no descartemos la sorpresa) si los personajes de las primeras entregas volvieran, aunque sólo fuera a saludar. El público realmente, de base, no tiene problema con que tengamos unas nuevas cazafantasmas. El problema está en que sus cazafantasmas no vuelvan ni a saludar. Si este trailer hubiera tenido su momento “Chewie, estamos en casa”, me puedo imaginar como hubiera cambiado la cosa en las redes.

Por chorradas como estas renuevan por una segunda temporada series tan mediocres como Madres Forzosas (llena de cameos de la serie original, Padres Forzosos) y no le da ningún voto de confianza a estas nuevas “cruzadoras de rayos”.

No tengo tiempo

Publicado: febrero 25, 2016 en Uncategorized

No tengo tiempo. Nada. Cero. Ni un sólo minuto.

No me queda ni un sólo hueco para que me vendas motos. Ni para promesas sencillas que se van a incumplir constantemente. Ni siquiera para escuchar como lloras más que el resto. Sé que esas lagrimas son falsas.

Aún así, aunque te diga todo esto, se que esperas que vuelva a caer. Que el tiempo lo cura todo y que las mentiras se convierten en verdades si dejas que los años pasen. Has ganado otras batallas anteriores y eso te hace confiado. Sin embargo, esta vez no. No te voy a retar. No voy a buscar ganar esta guerra. Yo me salgo del campo de batalla. Apáñatelas tú sólo.

Te espero en breves, ya sea en un par de meses o en cuatro años, cuando vuelvas a llamar a mi puerta. Se que lo harás. Como si no hubiera pasado nada. Y justo eso pasará. Nada. Ya te lo he dicho. No tengo tiempo para ti.

 

Ayer terminó una de las mejores series de animación de los últimos tiempos y aún no he tenido valor de ver el GRAN FINAL. No me culpéis por ello. Si acaso, uniros a ese luto que todos hemos vivido alguna vez. ¿No sabes a que me refiero?

Os pondré un ejemplo ñoño y vergonzante a partes iguales: mi propia infancia. Cuando era un crío “aostiable” (lo digo con conocimiento de causa y efecto) estaba enganchado al Un, Dos, Tres, cuando lo presentaba Jordi Estadella (la desaparecida voz del Inspector Gadget). Era autentica fascinación. No sabría hablar de momentos concretos del programa, dado que mi cerebro, en un alarde de inteligencia no muy común en él, ha borrado bastantes de los recuerdos de ese mito televisivo. Sin embargo, algo no se me olvidará nunca: el último programa.

Esas sonrisas tristes. Esos mensajes y discursos de despedida fúnebre. Esa concepción de momento histórico de la televisión. Y, por supuesto, ese filtro grandilocuente que te da ser un niño. Al acabar el programa, una sensación de frustración, tristeza y perdida como no había vivido antes me hicieron llorar durante un rato tan largo como ridículo.

La cuestión clave llegó tiempo después cuando, por avatares de reposición o zapping, volví a encontrarme con imágenes del mencionado último programa. Un residuo de tristeza quedaba, pero ya no funcionaba igual. Esa cumbre emocional del final se había evaporado y, simplemente, ya no era lo mismo.

Cuando algo nos gusta, más vale que disfrutes de su final. Es inevitable y no vas a poder vivirlo de la misma manera nunca más. Se podría comparar como cuando cortas con alguien, pero no es igual. Con las personas estamos en constante cambio y esa persona que odias hoy, puede ser tu apoyo mañana. Un producto de ficción es inmutable (salvo Star wars, pero eso es otra historia) y las etapas por las que pasas con él serán siempre las mismas. Esa primera vez de Jungla de Cristal, Metal Gear Solid o Gravity Falls es irrepetible y, cuando se acaba, sobretodo cuando todo el viaje ha merecido la pena, es el punto que hace que todo lo anterior merezca la pena.

Por eso estoy alargando ese momento, esperando la ocasión perfecta para paladear esa despedida de personajes y tramas. Será triste pero disfrutable al 100%. Así que…

¡Como me vengáis con Spoilers os mato a todos! Gracias. 🙂

Un texto de más de 140 caracteres es aburrido.

Un plano de más de 30 segundos sin cortes ni explosiones es una osadía.

Siempre es preferible un GIF a una imagen estática.

6 segundos son perfectos para triunfar en el humor.

Un artículo publicado ayer, hoy ya no tiene valor.

Cualquier foto vale para un mal día en Instagram.

Con un Whatsapp te libras de visitar a tus padres.

Puedo criticar a quien quiera parapetado en mi ordenador.

Eres un cobarde por criticarme parapetado en tu ordenador.

Para que alguien deje de existir, sólo tienes que bloquearle.

Por mucho que salga como leído, no leí tu mensaje.

Que la depresión no me fastidie mi “Selfie” diario.

Un “Me Interesa” a tiempo es un buen “No asistiré”.

Haz saber que te gusta con un emoticono.

Sonríe. Sonríe. Sonríe.

Y así pasa nuestra vida. Esquivando balas que no hacen daño y viviendo escondidos debajo de la Red. Tranquilos, esto no es malo. En el momento que alguien se sale de estas normas sociales del sencillo mundo de lo políticamente correcto y, es un puto anormal y eso si que es lo peor.

¿Qué es eso de decir las cosas a la cara? ¿Qué clase de engendro dice lo que piensa realmente? ¿Quién no suaviza esa frase dura con esa carita sonriente amarilla?

Os propongo algo que muchos lleváis muy dentro de vosotros y no queréis sacar a la luz. Coger a toda esa gente que os molesta para que salgáis de vuestra zona de confort. A todos esos malnacidos que os dicen la verdad de vez en cuando. A esos insensibles que dicen a gritos lo que tu pensaste alguna vez… Y quemarlos. En la plaza del pueblo. Que nadie se atreva a seguir su ejemplo.

O mejor… Bloquearles. No vayamos a derrumbar esa gran mentira que hemos creado.

Bienvenidos a Matrix.

¿Qué hacer con esas ideas que superan un Tweet pero tampoco dan para un post medianamente decente? Pues creas una nueva categoría que haga “sutilmente” alusión a que la cosa no va a dar para mucho (como Disparo de corto alcance) y, cuando la inspiración no te de para más, sueltas esa idea chorra que apuntaste borracho en una servilleta y miras a ver que pasa.

Para empezar,  tras haber estudiado y trabajado como periodista durante unos cuantos años, mi concepto del periodismo que se hace por aquí.

Si hoy en día en España se rodara una película como “Todos los Hombres del Presidente” iría sobre dos periodistas que analizan Tweets con el objetivo de crear una cortina de humo para proteger al gobierno. El plano final de los cadáveres de Woodward y Bernstein revolviéndose en su tumba sería lo mejor de la cinta.

Con razón deje esa parte de mi vida atrás. Y si, como todo el mundo sabe, los periodistas que descubrieron el Watergate aún siguen vivos… Sin ningún tipo de relación con lo anterior, quería dar las gracias a Wikipedia.